sábado, 26 de mayo de 2018

GUBBIO

Después de no pocos trámites burocráticos y de multitud de correos con un Banco de Germoplasma de Japón, con una ansiedad controlada, por fin llegaron, a finales de marzo, los huevos que les había solicitado de la raza Gubbio.





Los pequeños gusanos nacieron a los escasos quince días de haber llegado a mi casa. La larva es blanca, pero con ocelos y máscara de un color marrón muy clarito, algunas, inluso, tienen los ocelos algo difuminados, pero todas tienen muy marcados los falsos ojos postefálicos.




Según Felipe González Marín, en su libro "El gusano de seda y la morera", Gubbio es una raza criada en el sur de Francia para hijuela, como lo era Almería/Galera, originaria, según Mozziconacci, del levante español. Así pues es una raza española. Confirmado ese origen después de leerlo en el libro de Mozziconacci "Le ver à soie du mûrier", ingeniero agrícola de la estación serícicola de Alais, publicado en 1921, una nueva fuente bibliográfica confirma la autenticidad de esta raza. En este caso es el libro de Pedro Vieil, titulado "Sericicultura" del año 1925 que dice textualmente: "Raza de Gubbio.-- Gruesos gusanos con ocelos y máscara, empleados especialmente en la fabricación del hilo de pesca. Capullos muy gruesos, amarillo claro, bastos, casi esféricos, diámetros: de 43 a 45 milímetros sobre 30". 
Así pues los capullos realizados confirmaron la autenticidad.




Sólo faltaba esperar a las polillas. Como otras muchas razas, sin ninguna característica especial. De color beig clarito, con las marcas en las alas.




Por fin Gubbio ha regresado a España, su país de origen.

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